Autor: Jéssica Montero, El Financiero

En la evolución del liderazgo hacia las habilidades blandas, uno de los principales retos para los CEO es aprender a reaprender.

Los valores y actitudes deseables en la gestión moderna se deben alejar del aprendizaje académico o técnico tradicional y abren la posibilidad para nuevos escenarios en el desarrollo del conocimiento: usted podría entrenarse con deportes, juegos y hobbies.

No se trata de volverse loco buscando una vía alterna hacia la empatía, sino más bien de aprovechar sus gustos o los recursos que tiene a mano y asignarles un nuevo propósito consciente.

Por ejemplo, Adrián Álvarez, subgerente de Coopenae, ha encontrado en el triatlón un aliado para este momento de su vida profesional y familiar.

“La práctica de un deporte fortalece habilidades como la disciplina y manejo del estrés; incide directamente en la salud, mayor energía y productividad; equilibrio como ser humano en los diferentes roles que me corresponde desempeñar; sensación de satisfacción, logro y felicidad. Llevo cinco años en esto y he disfrutado cada momento”, afirma.

Álvarez resalta otro valor del deporte organizado: se convierte en un componente clave de la estrategia de networking que debería desarrollar todo profesional de alto perfil.

Ligia Olvera, executive coach , afirma que las personas son más o menos inteligentes emocionalmente por razones que van desde los genes y la crianza hasta su experiencias de vida. Por lo tanto, el aumento de habilidades blandas pasa por múltiples niveles, y los deportes pueden ser un apoyo para consolidar el proceso.

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