04 de mayo de 2017. Con sus 48 años, más de la mitad dedicados al atletismo, Cristina Marín llega a la edición 31 de la Clásica Sol y Arena como una de las atletas más experimentadas.

La fondista de Coopenae es reconocida por su valentía, coraje, entrega, humildad y por mantenerse siempre entre las mejores del país. Pero pese a que suma muchos triunfos en las carreras más importantes del calendario nacional, tiene una deuda pendiente en la concurrida prueba en Puntarenas.

Esto no la inquieta, sin embargo, el triunfo se le ha negado en 22 ediciones y ella no deja de soñar con cruzar la meta en el primer lugar.

“Este año me he preparado muy bien en la fuerza y en fondo porque en esta carrera lo primordial es tener buena resistencia, sin dejar de lado la velocidad. Mi meta es entrar en los tres primeros lugares, hay que ser claros en que llegarán atletas más jóvenes, pero obviamente no dejo de pensar en el primer lugar”.

Sin duda ella quiere añadir a su palmarés una victoria, pero haber obtenido 13 segundos lugares y cuatro terceros es también digno de resaltar, sobre todo cuando se trata de una corredora de casi cinco décadas.

Con tantas ediciones encima, no se puede cuestionar su experiencia. Tiene innumerables anécdotas, desde emocionantes cierres hasta lesiones que la dejaron fuera de competencia por mucho tiempo. Lo que sí asegura con orgullo es que siempre tuvo el coraje de terminarlas.

“El calor y la arena es un factor importante en esta carrera, cuesta mucho hacer un buen tiempo, lo importante es enfocarse y correr con precaución. Con tantos años de experiencia puedo decir que Sol y Arena nos puede pasar la factura sino la corremos adecuadamente, desde deshidratación hasta una lesión grave por lo complicado del terreno y la cantidad de gente. Gracias a Dios nunca me he tenido que retirar”.

“Cuando se acerca esta preba siempre se me viene a la memoria esos cierres emocionantes peleando por el primer lugar con Thelma Zúñiga, Rita Meoño o Zulay Carvajal, y más recientemente con Gabriela Traña, Jenny Méndez y Mónica Vargas”.

Como ven, ella ha dado la pelea en todas las ediciones ante reconocidas atletas. Su mejor tiempo es de 38 minutos porque confiesa que hay muchos factores que impiden bajarlo.

“Los primeros 200 metros son muy duros, se hunden mucho los pies y hay que tener mucha fuerza, ahí se pierde mucho tiempo, pero no hay que desesperarse.  La llegada es similar, esa es la parte más difícil por el cansancio acumulado. Es una carrera que se empieza pero que no se sabe si se va a poder terminar”.

Este sábado a las 4:30 p.m., una vez más, Cristina Marín estará luchando por la victoria.