Las situaciones económicas adversas registradas en los últimos años han afectado inevitablemente a una parte de la población costarricense.

Las previsiones realizadas por el Banco Central de Costa Rica -para lo que resta de este año y para para el 2019- reflejan indicadores macroeconómicos poco alentadores para el país.

Específicamente, la entidad proyecta una disminución en la producción, los ingresos y la colocación del crédito en sector privado; además se presentaría un aumento en el déficit fiscal y la deuda pública del gobierno central.

La reciente aprobación de la reforma fiscal aliviará el impacto esperado, sin embargo, eso no evitará que otros factores afecten el desempeño económico del país.

Los ajustes al alza en las tasas de interés internacionales, podrían ser mayores a las estimadas por el Banco Central, esto provocaría llevar a una salida de capitales en busca de mejores rendimientos y menor riesgo, lo cual generaría presión para la depreciación de la moneda nacional.

La depreciación del colón afectaría en mayores precios locales para las materias primas y alimentos importados, además, según sea su magnitud, tendería a manifestarse en las expectativas de variación cambiaria, con posibles efectos sobre las expectativas de inflación.

Por otra parte, se prevé que el costo de la vida aumente.  Según el Banco Central, a junio de 2018 se cumplieron más de tres años con la inflación contenida dentro del rango meta (del 2% al 4%).

Existe un riesgo de mayor inflación importada sobre los precios locales (en especial, por un incremento de los precios del petróleo); no obstante, la recién firmada reforma fiscal pretende una solución estructural para las finanzas públicas, que en su ausencia se hubiese esperado una desviación del rango meta y por ende presiones adicionales sobre la proyección central de inflación.

Asimismo, las condiciones climáticas adversas, tendrían implicaciones negativas sobre el desempeño de la actividad agropecuaria, la infraestructura vial, los costos de producción y la capacidad de crecimiento de la economía costarricense.

Además, existirá un menor crecimiento de la economía mundial, un incremento en las medidas proteccionistas a las importaciones de Estados Unidos y represalias comerciales de los países afectados podrían incidir adversamente en el crecimiento económico global y generar volatilidad en los mercados financieros internacionales, con efectos adversos sobre flujos de capital, tipos de cambio y tasas de interés.

También, incrementos no previstos en las tasas de interés, por parte de la Reserva Federal Estadounidense, encarecerían las fuentes de financiamiento.

Tomando en cuenta lo anterior, todas las entidades financieras del país deben estar alerta y prepararse para conocer los diferentes escenarios y los efectos económicos a los que se enfrenta Costa Rica.

Por esa razón Coopenae está realizando estudios y análisis de los posibles riesgos que le puedan impactar, los cuales se valoran en foros como el Consejo de Administración, Comité de Riesgos, Comité de Activos y Pasivos, entre otros, con el fin de establecer planes de acción y mitigación para proteger el patrimonio de todos sus asociados y mantener su solidez y solvencia de siempre.