Quizá usted vio en redes sociales a un joven de San Ramón, quien después de la carrera contó todas las dificultades que supera para disfrutar del atletismo, cuidar de su familia y trabajar duro de sol a sol sin quejarse.

Fue una entrevista “usual”. De un lado del micrófono el periodista Anthony Porras, de Deportivas Columbia, y del otro Junior Oporta, corredor del equipo de Coopenae y que recién acababa de terminar de competir, pero que se había levantado a las 2 de la mañana para estar en tiempo y a las 10 a.m. entraba al trabajo, donde cumpliría con su deber hasta las 10 p.m.

En adelante, como en la entrevista, todo sería muy espontáneo. La entrevista fue parte del FB Live de Columbia y la historia conmovió a tal punto a quienes la vieron, que empezaron a compartirla hasta hacer ese testimonio de un viral necesario: una historia de lucha, de superación y de mostrarse con una sonrisa ante la vida.

 

Con alma de niño

¿Quién es Júnior? Realmente es fácil describirle: es un joven de alma noble y con carácter de guerrero. Aunque su historia es dura y su vida la mayoría de las veces ha estado cuesta arriba, él siempre ha visto las ocasiones en las que le ha sonreído, lo agradece y continúa.

Junior nació en El Rama, Nicaragua, localidad ubicada a 260 kilómetros de la frontera con Costa Rica. Su mamá lo regaló a su abuela siendo apenas un bebé y ella lo abandonó en un cañal a los seis meses de edad.

Fue allí donde apareció el ángel de su vida, quien para él es su verdadera mamá. Ángela Oporta lo escuchó llorar, lo recogió y decidió migrar a nuestro país con él y su familia.

De esta dura realidad se dio cuenta a los 14 años y decidió que esto, en lugar de ser motivo para rebelarse, sería un impulso para salir adelante y ser un ejemplo a seguir.

Cada experiencia lo ayudó a esculpir su carácter y aprendió a ver en la necesidad e injusticia una oportunidad para fortalecerse.

“Nunca voy a olvidar momentos en los que con un sólo cuaderno tenía que dividir todas las materias, que tuve que usar zapatos de mujer para poder asistir a clases mientras esperaba los míos y que desde muy pequeño empecé a trabajar en el campo. Pero eso, lejos de desmotivarme, me hacía sentirme agradecido porque tuve la bendición de poder estudiar”, cuenta el atleta de 28 años.

Su pasión por el atletismo le llegó de manera inesperada cuando un profesor del colegio lo invitó a participar en un campeonato colegial. Ni él mismo conocía su potencial, pero sabía que los 7 kilómetros que debe caminar para salir y regresar a su casa, en La Guaria de Piedades Sur de San Ramón, seguramente habrían desarrollado cierta habilidad en él.

Y tenía razón. En aquel torneo ganó la carrera de campo traviesa de 5 kilómetros y a partir de ahí, cuando la situación económica se lo permitía, participaba en una que otra carrera. Poco a poco se fue ganando un nombre en su cantón y se le dio la posibilidad de integrarse a Moncho Runners y más tarde a un equipo de San José.

 

En enero de 2017 se incorporó a Coopenae Atletismo no solo ilusionado por pertenecer a uno de los mejores equipos del país, sino también porque con esta oportunidad se le abría la puerta de otro gran sueño: estudiar una carrera universitaria.

“Recuerdo que hace diez años salí del colegio y me gradué con la ilusión de seguir con el sueño de un futuro mejor, pero me dediqué a trabajar para sacar adelante a mi familia. Todos los días le decía a Dios: sé que es tu tiempo y no el mío. En muchas ocasiones me decían, estás perdiendo el tiempo sin estudiar, siempre les contestaba el otro año entro, pero sabía que así no era, y lloraba porque no había dinero. Pero Dios me regaló un patrocinio como COOPENAE y así logré cumplir mi sueño, ser un universitario. Esto me hace el hombre más feliz porque sé que un día le daré a mi madre un futuro mejor”.

Hoy, dos años y medio después, ya ha aprobado la mitad de la carrera de Educación Física, al mismo tiempo que trabaja en un restaurante en San Ramón para mantener a su familia de seis integrantes.

Por su facilidad de palabra, gran conocimiento de la Biblia, su historia de perseverancia y su amor por la vida es muy común que lo inviten a dar charlas de motivación en escuelas y colegios de San Ramón.

“Si mi testimonio ayuda a alguien a inspirarse y salir adelante, me tengo que sentir agradecido porque en esta vida estamos para servir a los demás”.

Él es Júnior, quien con su historia, nos da una lección de perseverancia y una motivación para nunca dejar de luchar por nuestros sueños. Gracias a esas palabras, llevó un motivo e inspiración a quienes en redes sociales se han visto conmovidos con su testimonio.

 

Entrevista realizada por Columbia Deportivas